"AMIGUIÑOS" DE MANUEL: ASÍ
FUE MI HISTORIA
¡Hola! Me llamo Manuel, nací en el
año 1942 en un lugar muy entrañable para mi, que
se llama "As Quintás" del Municipio de PUNXIN,
y quiero contaros como empezaron mis problemas de salud, con la
Insuficiencia Renal, hasta que llegó mi Transplante.
Yo soy Diabético, Insulino-dependiente, de
"Tipo-1" de larga evolución, y en una situación
más o menos estable. Todo empezó hace aproximadamente
unos veinte o veintidós años. Un Domingo por la
mañana, no recuerdo el día, ni exactamente el año,
lo cierto es que tuve un dolor de cabeza muy fuerte, hasta el
punto de que creí que algo malo me iba ocurrir en ese momento,
pero poco a poco me fue remitiendo; mi mujer me dijo que me mirara
la tensión, cosa que hice al día siguiente, pero
mi presión arterial hasta la fecha, era siempre baja. El
lunes me acerco a una Farmacia, y en efecto la tengo muy elevada,
24 de sistólica y 13 de diastólica, por lo que me
recomiendan que vaya con urgencia a mi médico de cabecera.
Durante algunos años, estuve a tratamiento por hipertenso,
sin unos resultados muy convincentes, hasta que me envían
al Servicio de Nefrología y me diagnostican una Nefropatía
Diabética, que es una de las causas de la Insuficiencia
Renal Crónica, a decir verdad, en ese momento no le doy
gran importancia, porque mi estado, tanto anímico como
físico, era de lo más normal, y por otra parte,
quizá por desconocimiento, llegué a pensar que el
problema que tenia encima, no sería tan grave como resultó
siendo al final. En pocos meses observo que los tobillos se me
van hinchando cada vez mas y más, por lo que empiezo a
sospechar que algo va mal. Mi nefrólogo, cuando me hace
analíticas trata de mentalizarme que con el paso del tiempo
tendría que hacer un programa de Hemodiálisis, a
pesar de todo, yo sigo con mi actividad laboral y otras actividades
como si nada fuera conmigo, ya que por otro lado también
pensaba que toda ésta historia seria a muy largo plazo.
Sin darme cuenta, cada semana que pasaba me iba encontrando peor,
hasta el punto de no poder subir a un segundo piso por mis propios
medios. Mis sospechas iban creciendo cada día un poco más.
Los últimos 15 días por las noches al acostarme,
notaba cierta dificultad para respirar. Llegue a pensar que serían
unas plantas que teníamos en casa próximas a nuestra
habitación las que me absorbían el oxígeno,
por lo que tenía que levantarme con bastante frecuencia
y tomar un poco de aire fresco para poder descansar mejor. Esta
no era la causa.
El día 29 de Mayo del año 1989, mi
mujer, un poco cansada de verme en esta situación, me insiste
una y otra vez que me pase por el médico de cabecera, cosa
que acepto sin mas comentarios. El médico me manda al radiólogo,
y el resultado es: un "Edema Pulmonar," por lo que tengo
que ingresar por Urgencias sin perder un minuto más. Pronto
aparece mi Nefrólogo por allí y me anuncia que tengo
que quedar ingresado, para empezar lo que él ya me había
comentado: el programa de Hemodiálisis. Aunque yo sigo
sin saber exactamente en que consiste ese programa, ya estoy más
informado que antes. En ese instante creí desfallecerme,
pero aguante el impacto tan fuerte que me produjo. Ese mismo día
por la tarde me hacen la primera sesión de Hemodiálisis,
como todavía no me hicieran la "Fístula,"
me introducen un Catéter por la Femoral y así durante
unos veinte días, que fue lo que duró mi estancia
en la Residencia "Cristal -Piñor."
Al día siguiente de mi ingreso, me trasladan
a la 2ª planta de "Nefro"; ya estaban dos pacientes
en la habitación, al poco rato de estar allí, uno
de ellos me pregunta. "E logo tu, ¿que ves facer aquí?.
Y le digo, vengo por una Insuficiencia Renal; como no se lo pensó
dos veces, me contesta, (bueno home bueno tu, como moitos dos
que estamos aquí, quedanche os días contados...)
Y yo que no me había recuperado todavía del susto
anterior, empecé a pensar. ¡Que palabras tan duras
acabo de oír!. "Trágame tierra porque de aquí
ya no me escapo." Aquellos dos o tres primeros días
pasaron con cierta calma, pero a la semana siguiente, el otro
paciente que me parecía por su aspecto un hombre muy fuerte
y aparentemente "sano" Fallece casi de repente. Toda
mi esperanza dentro de las posibilidades que me habían
dicho, empiezo a ponerlas en tela de juicio. A pesar de todo,
me fui recuperando, y llegué a convencerme de que no tenía
otra alternativa. Como suele decirse "o lo tomas o lo dejas",
pero fui saliendo hasta que me dieron el alta medica.. Si digo
la verdad, creo que en aquella época, la supervivencia
de los enfermos renales era de alto riesgo, ya que por diversas
causas podíamos fallecer por sorpresa, cuando menos te
lo esperabas.
Tres veces por semana, tenía que acudir como
todo enfermo renal a la Residencia Sanitaria, para que durante
tres horas en cada sesión, me hicieran la temida hemodiálisis,
y así durante cuatro años y unos meses. A los seis
meses ya no podía con mi cuerpo, andaba totalmente desfallecido,
me daba la sensación de que llevaba mi "espíritu"
colgado de la espalda, pero me hicieron una transfusión
de sangre y volví a recuperar mi estado de ánimo,
hasta que me pusieron en cada sesión esa fantástica
HORMONA que se llama ERITROPROYETINA, la que hoy día supongo
que la conocéis casi todos los enfermos.
Apenas habían pasado dos meses, me hice socio
de ALCER-OURENSE (Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades
del Riñón), que me fue de gran ayuda, sobretodo
por conocer a personas con el mismo problema y poder cambiar impresiones
en cada momento, como sirviéndome de válvula de
escape cada vez que hablábamos del tema; por otra parte,
cada día estaba más interesado en saber más
de la fatídica Insuficiencia Renal, y allí podía
recabar toda la información que tenia a mi alcance.
Referente a la sala de Hemodiálisis tengo
que decir que nuestros/as A.T.S. con toda paciencia y amabilidad,
nos daban la suficiente información de lo que debíamos
o teníamos que seguir cada enfermo, pero siempre de forma
individual. Un buen día, un Sanitario nos hace el comentario
de que para conservar un poco mejor nuestra "Fístula"
por una serie de explicaciones que nos dio, sería conveniente
que nos pincháramos nosotros mismos en nuestras "venas
y arterias", eso imponía mucho respeto o casi un miedo,
pero Juan Carlos Iglesias y yo, tomamos la decisión y al
siguiente día empezamos a pincharnos hasta el día
que llegó el Transplante.
Reconozco que el primer año me fue bastante
bien, dentro de lo que cabe..., por una parte porque todavía
orinaba bastante bien, y no cogía mucho peso a la hora
de subir a la bascula, y por otra el vivir cerca de la Residencia
me permitía desplazarme por mis propios medios, sin depender
de Ambulancias ni medios de transporte alguno, puesto que lo que
más deseas es llegar a tu casa cuanto antes te sea posible
El segundo año tampoco me fue mal, de hecho
me tome unas pequeñas vacaciones con mi familia y me fui
hacer Diálisis durante veinte días fuera de nuestra
Comunidad. Como me quedó buen sabor de boca, las repito
al año siguiente durante un mes, pero mi condición
anímica y física habían cambiado considerablemente.
El cuarto año ya no me atrevo a salir a ninguna
parte, mi estado iba empeorando de forma vertiginosa, cuando en
mi casa se hacia algún proyecto aunque fuera a corto plazo,
yo por mi experiencia, estaba medio convencido de que no lo llegaría
a ver.
El día siete de Julio del año 1993,
a las 8,30 de la mañana entro en la sala de Diálisis
como un día normal, y observo un movimiento extraño
con respecto a otros días, apenas habían pasado
quince minutos y me comunica el Dtr. Otero que al salir de la
máquina me van hacer unas pruebas y al terminar tengo que
ir al Hospital Juan Canalejo para hacerme un TRANSPLANTE. En ese
momento me quedé de "piedra," no me lo podía
creer, pero como tenia tiempo hasta terminar, pasaron por mi cabeza
infinidad de cosas, tanto positivas como negativas, avisaron a
mi familia y a partir de ahí se puso en marcha todo el
sistema para llevar a cabo la Intervención. Sobre las 13
horas salimos de Ourense en una Ambulancia abriendo paso con sus
sirenas y a toda prisa hasta llegar a La Coruña.
Me acompañaba mi mujer, pero como son momentos
de mucha incertidumbre, hablamos de pocas cosas durante el trayecto,
ella muy nerviosa y yo apenas articulaba palabra, sentía
como si la saliva me quisiera ahogar. Aunque soy un fiel creyente
de la medicina y de los Médicos con sus posibilidades de
error como seres humanos; si digo la verdad iba un poco receloso
por el hecho de ser Diabético.
Recuerdo que poco antes de poner mi pié dentro del Hospital
Juan Canalejo, lo primero que se me paso por la imaginación
fue, "Bueno, aquí me la voy a jugar, a cara o cruz"
porque era consciente de que todo se podía complicar, pero
era la oportunidad de mi vida y pasara lo que pasara no me podía
volver atrás.
Nunca podré olvidar el apoyo incondicional que desde principio
a fin me dio mi mujer, "Vicen..." sinceramente fue el
pedestal más importante en mi vida y en mi enfermedad,
sin ella probablemente o casi seguro, me hubiera hundido en poco
tiempo, pero con mucha, paciencia y dándome muchos ánimos,
consiguió sacarme adelante, por lo que desde aquí,
también quiero darle mil gracias por ayudarme a sobrellevar
esta dolencia tan complicada y en tantas ocasiones. No cabe duda
de que el apoyo moral de tu familia es importantísimo para
poder salir de este túnel, que muchas veces parece que
no tiene fin.
También me acordaba mucho de que atrás
quedaban una serie de personas que sin hacer ningún alarde
de su profesión, se preocupaban en todo momento y todos
los días del año para tratar de conseguir que nuestra
salud y nuestras vidas fueran más fáciles de llevar,
dentro de las posibilidades de cada uno claro está, me
refiero a, Nefrólogos, Sanitarios, Auxiliares, personas
de limpieza, etc.etc. Mi gratitud a todos. Os recuerdo siempre,
con gran afecto y cariño.
Nada mas llegar, me dijeron que entraría
en Quirófano sobre las cuatro de la tarde, pero antes tenían
que hacerme una serie de pruebas, incluida una sesión de
diálisis, por lo que me vuelven a decir que seguramente
se retrasaría hasta las diez o las once de la noche. No
había pasado mucho tiempo y llega, mi cuñado "Pepe"
y un gran amigo de infancia y de toda la vida, "Tito".
Me emocioné bastante ya que no esperaba con tanta urgencia
su visita, sin embargo también me dieron muchos ánimos
para afrontar tan delicada situación. En efecto, sobre
las once de la noche entré en Quirófano, la intervención
duró dos horas y media, luego me pasaron a la sala de Reanimación
y al día siguiente a la habitación, durante unos
días me surgieron unos problemas de cierta importancia,
por lo que tuve que hacer diálisis durante doce días
mas, y a los treinta y dos días me dieron el alta.
En algunas ocasiones se oyen comentarios que dicen;
aquel determinado día ésta, o aquella persona, "ha
vuelto a nacer". La verdad es que cuando yo nací,
no tuve ninguna sensación ni me acuerdo de nada, sin embargo
el día en que este ser humano, después de su fallecimiento
ME DEJO AQUÍ, "SU REGALO DE VIDA" fue algo increíble;
sentí el famoso giro de 180º que ha cambiado mi forma
de pensar, y de ver las cosas; fue un cambio tan radical que no
puedo expresarlo con palabras y casi imposible de poder describir.
Por eso me siento un privilegiado por haber recibido este Órgano
tan importante para mi, y por darme también la oportunidad
de seguir disfrutando de la vida entre mis familiares, amigos
y conocidos, porque sólo los que pasamos por estas situaciones
tan comprometidas, volvemos a tener nuevas sensaciones, sentimientos
y muchas ganas de vivir, y en definitiva aunque parezca mentira,
sientes de verdad, que ese día "HAS VUELTO A NACER..."
Como no podía ser de otra forma, hay personas que celebramos
la fecha de nacimiento, dos veces en el mismo año.
Quiero también transmitir mi agradecimiento
a todas las personas que me fueron a visitar durante mi estancia
en el Hospital, sin olvidarme de las que por diversas causas no
pudieron hacerlo, pero a mi regreso, me dio la impresión
de "leer" en los ojos de algunas amistades, la sincera
satisfacción de volver a verme de nuevo por aquí.
Cuando tuve la sensación de que mi transplante
podía salir adelante, sentí una tremenda alegría,
pero compartida con la pena de que una familia estaría
pasando momentos dramáticos al perder un ser tan querido,
y que de una forma tan desinteresada y altruista donaron sus "Órganos"
para que nueve años después, yo siga viviendo con
una calidad de vida que jamás me lo hubiera podido imaginar.
Y para terminar esta historia de lo que fue la etapa más
trascendental de mi vida, sólo tengo que decir.
GRACIAS A TI... POR SER DONANTE
Ourense Septiembre 2002 Manuel Vázquez Fernández