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EL CUIDAR EXCELENTE
Cuando
se habla del cuidar de una persona, se hace referencia tanto al
que cuida como al que es cuidado.
Es importante hacer del cuidar una forma de vida; es decir: se
puede manifestar como la segunda dimensión del trabajo. El hecho
de cuidar a una persona debe enriquecer al que cuida, aunque también
beneficia al que es cuidado.
“Curar a veces, aliviar a menudo, cuidar siempre”.
El paciente no quiere ser cuidado de cualquier modo porque aspira
a ser tratado de un modo digno, respetuoso y cariñoso. Curar y cuidar
son complementarios y no hay papeles exclusivos: entiéndase que
debemos cuidar y curar tanto los médicos como las enfermeras y la
familia. Y nunca de forma uniforme: conozcamos primero al enfermo,
individualizémosle porque una persona que sufre tiene sus particularidades,
lo suyo propio y único.
Intentemos saber si esa persona tiene un primer sufrimiento o es
repetitivo (el modo de vivir la enfermedad tendrá considerables
diferencias). Tengamos en cuenta el pronóstico. Tengamos en cuenta
a la hora de cuidar el grado de compañía que el paciente tenga.
Todo esto sugiere interés y tiempo, implicación y dedicación.
Y, ¿qué criterios deberé seguir para que el cuidado sea excelente?:
-Disponibilidad, dedicación y conocimientos.
Que tiene que ver con la posibilidad de individualizar al paciente.
Es importante la actitud interior de la persona que cuida, capaz
de interesarse de las personas que tiene enfrente. “El mayor fallo
de puntualidad, es llegar tarde a las personas”.
-Compasión. Es intentar ponerse en el lugar
de la persona enferma. Hay que ser consciente que no lo vamos hacer
al cien por cien, pero no quita que uno se pregunte qué le gustaría
recibir del "otro" si estuviese en esa situación.
-Prontitud y diligencia. Es decir, rapidez
para atender a peticiones y no dejar que las cosas se duerman.
-Respeto: a su cuerpo, a su intimidad y a la
hora de hablar de ellos.
-Autoestima. Cuando el paciente tiene algo
serio, es normal que piense que es una carga, por eso las enfermeras
y demás personal sanitario tenemos que convencerlo de lo contrario.
“Una sociedad necesita de gente necesitada, porque de lo contrario
el mundo estaría deshumanizado”.
-Transmitir optimismo. Siempre se puede trasmitir
cuando las cosas van bien, pero es más difícil cuando el pronostico
es malo.
-Atención de la familia. Que también sufre
junto al paciente y entonces algunos cuidados, como los humanos,
se deben de orientar hacia ella.
Irene González Otero
Socia de ALCER Ourense
Estudiante de Enfermería
(Universidad de Navarra,
Pamplona)
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