LA
FIESTA
El
formato digital ha supuesto la democratización del audiovisual,
me explico; el ahorro que supone el uso de esta tecnología es
superlativo, ya que la filmación y montaje no tienen que pasar
por los costosos procesos que supone el rodar en formato cine,
lo que da lugar a que con poco dinero se puedan conseguir productos
de calidad técnica considerable. Aprovechando esto los jóvenes
directores Manuel Sanabria y Carlos Villaverde realizaron un largometraje
que les supuso un desembolso de unos 6000 euros aproximadamente,
y aunque en ciertos momentos se nota a la falta de medios, han
conseguido un producto técnicamente digno.
La película nos cuenta la preparación
y el desarrollo de una fiesta de unos estudiantes que conviven
en un piso de Madrid, donde aparecen los temas habituales: sexo,
drogas, alcohol, celos, amor... El film no es muy original en
cuanto a los temas y la realización es demasiado elemental estéticamente,
haciéndose a veces pesada la reiteración de ciertas situaciones
y el uso del humor fluctúa entre lo ingenioso y lo ordinario.
Con respecto a las interpretaciones
se nota en exceso la falta de una buena dirección de actores,
ya que da la sensación de que cada cual va por libre y hace lo
que buenamente puede, aunque también hay que reconocer que unos
están bastante más contenidos y creíbles que otros.
Cabe destacar dentro del conjunto
de la película que cuenta con una magnífica banda sonora compuesta
por conocidos temas de grupos como, Los Secretos, Hombres G, Los
Piratas, etc.
En definitiva al ver esta película
hay que hablar irremisiblemente de frescura, imaginación, desenfado,
y como no, muchas ganas de hacer cosas y talento suficiente para
ir mejorando las carencias de este primer trabajo.
Como último apunte quiero decir que me alegro
enormemente del éxito de taquilla de esta película, ya que a pesar
de no ser un tipo de cine que me apasione, logra hacer competencia
a productos americanos del mismo estilo que contando con unos
presupuestos infinitamente superiores están bastante más faltas
de ingenio.
Valentín
Barreiros