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MYSTIC RIVER

Después de ver Mystic River, nos damos cuenta de porqué admiramos tanto al director Clint Eastwood, ya que sus películas casi siempre están un escalón por encima del resto de producciones que en ese momento están en cartelera. Hemos de recordar que de él son obras como: Bird, El jinete pálido, Cazador blanco, corazón negro, Un mundo perfecto, Sin perdón o Los puentes de Madison, lo que hace que con un currículo así ya esté considerado como uno de los clásicos vivos más importantes de la actualidad.

Mystic River nos habla del paso del tiempo y de lo que puede significar un hecho en la vida de las personas; se adentra en el interior de unos personajes para contarnos sus traumas, sus frustraciones, sus miedos y sobre todo su actitud ante la vida.

La película comienza con tres niños jugando en un barrio obrero de Boston llenos de amistad y camaradería, cuando de pronto un  terrible hecho va a cambiar sus vidas para siempre. Con una magistral elipsis Eastwoood nos muestra a estos tres personajes ya adultos y distanciados por el paso de los años, pero a los que otro caso fortuito e igual de terrible que el anterior los va a juntar de nuevo, y a partir de ahí se desarrolla una trágica historia donde conoceremos de cerca la psicología de cada uno de los personajes.

El casting de la película es realmente impresionante, y es difícil destacar unos actores sobre los otros, Sean Penn está realmente ajustado haciendo de padre desolado e iracundo, Tim Robbins transmite perfectamente las frustraciones y miedos que han marcado su personalidad y Kevin Bacon pone la mesura y el sentido común entre los anteriores. También cabe destacar los secundarios, desde el sereno Laurence Fishburne, hasta las actrices Laura Linney, y Marcia Gay Harden.

En cuanto a su estructura el filme es puramente clásico, donde Eastwood se toma su tiempo para presentarnos a los personajes y los ambientes y relaciones que los rodean, para luego volverlos a juntar en una dramática situación, donde nos muestra las causas de una amistad perdida y los distintos caminos que las vidas de cada uno de ellos han seguido, para llegar a un final tan impactante como desolador.

Es muy complicado hacer un comentario que esté a la altura una película con múltiples lecturas y realmente compleja que nos habla de temas como el odio, la venganza, los abusos sexuales, la pérdida de la inocencia..., por lo que, lo mejor es que vayan a verla y opinen ustedes mismos, no se arrepentirán.

 

 

Valentín Barreiros