NOVIEMBRE
“El arte
es un arma cargada de futuro”: ésta es la tesis defendida
por Achero Mañas en un film que coge la estructura de falso documental
para hablarnos sobre el ansia de libertad y la búsqueda de un
arte puro, por un grupo de jóvenes actores.
Como en todas las películas en
las que se defiende alguna tesis por parte del autor, éste
trata de argumentarnos su convencimiento a base de premisas
para llegar a la conclusión por él sostenida, mostrándonos,
de paso, intencionadamente, que algunas de éstas adolecen de cierta
fragilidad.
Noviembre posee una magnífica
realización, que combina a la perfección el estilo documental
y el de ficción, con una puesta en escena arriesgada y vibrante,
consiguiendo varias secuencias memorables, como por ejemplo la
representación de Los Olvidados, alcanzando un ritmo que
no decae en ningún momento de la misma.
El protagonista Oscar Jaenada
realiza una actuación llena de un talento y versatilidad dignos
de mención, aunque el resto de las interpretaciones son todas
realmente formidables, edificadas sobre un guión muy bien construido
con unos diálogos muy elaborados.
Si se
le puede poner algún pero a este magnífico trabajo, sería ese
final al estilo de tragedia griega que puede parecer un poco excesivo
y artificioso, aunque poseedor de una belleza indudable.
Por último
decir que nos encontramos ante una película tan necesaria como
valiente en cuya última frase hay toda una declaración de intenciones:
“antes pretendíamos cambiar
el mundo, ahora sólo pretendo que el mundo no me cambie a mi”.
Valentín Barreiros