EL
PIANISTA
El
pianista es la última película del realizador de origen
polaco Roman Polanski, donde nos relata la historia real vivida por un pianista
judío en la Varsovia de la ocupación nazi, desde su inicio hasta
la liberación final por parte del ejercito ruso. El autor aborda
un tema que le resulta muy cercano, puesto que su madre murió
en un campo de concentración nazi, y él logró sobrevivir en el
ghetto de Cracovia durante la Segunda Guerra Mundial. Por
todo ello la película destila dolor, sufrimiento, desesperanza,
crueldad, aunque con un ligero canto a la esperanza y al arte
como forma de entendimiento entre las personas. Todo esto lo consigue
por varias razones; una de ellas es la magnífica interpretación
de Adrien Brody, que borda un personaje sumamente complicado de
interpretar debido a la multitud de estados de ánimo que va sufriendo
durante toda la película sin que en ningún momento se nos muestre
sobreactuado; otra de las razones es la magnífica fotografía que
Pawel Edelman hace a unos impresionantes decorados, donde nos
muestra una Varsovia gris, desesperanzada, fría y mortecina; por
último también es importante destacar la dirección de Roman Polanski,
que consigue recuperar la forma perdida en sus últimas producciones,
aunque sin alcanzar la maestría de La semilla del diablo
o Chinatown.
Lo único que se puede
achacar a este notable film es la falta de originalidad en la
forma de mostrar el horror vivido por los judíos ante la ocupación
nazi, debido a que sigue la línea de películas como La lista
de Shindler, por lo cual nos da la sensación de ser una película ya vista anteriormente,
echando en falta un poco más de riesgo en el planteamiento de
películas que se adentran en una de las etapas más espantosas
del pasado siglo, riesgo que sí corrieron autores como
Ernest Lubitsch en Ser o no ser (historia que también
se sitúa en la ciudad e Varsovia), Louis Malle en Adiós
muchachos, o John Frankenheimer en El Tren.
Valentín
Barreiros