SOLDADOS DE SALAMINA
David
Trueba ya había sorprendido gratamente con su primera película,
La buena vida, aunque la aparición de su segundo
film, Obra maestra hizo surgir dudas de si su debut
había sido un espejismo. Pero tras el visionado de su tercera
obra, Soldados de Salamina estas dudas se despejan
totalmente y nos muestran un realizador en plena forma con el
que se debe contar en el futuro del cine español.
Soldados de
Salamina, es la adaptación
al cine de un libro del mismo título escrito por Javier Cercas
donde se nos muestra casi de una forma documental la laboriosa
investigación realizada por el escritor, en la película David
Trueba cambiándolo de sexo lo convierte en una escritora, sobre
un episodio en la vida del escritor e ideólogo del fascismo Rafael
Sánchez Mazas, que se libró de un pelotón de fusilamiento huyendo
por el bosque, donde posteriormente un miliciano le perdonaría
la vida y sería ayudado a escaparse por un grupo de gentes del
pueblo a los que les llamó, “los amigos del bosque”.
El estilo de esta
película nos recuerda mucho al utilizado por el realizador americano
Oliver Stone para alguna de sus películas como JFK: caso
abierto, Trueba, que además de dirigir fue el responsable
del montaje, utiliza testimonios documentales de personajes reales,
y también imágenes de la época sacadas del No-Do insertándolas
perfectamente dentro de una historia de ficción donde se recrea
la época actual pero también la de la guerra civil, creando una
perfecta simbiosis entre las imágenes reales y las ficticias (sobre
todo en la recreación de la historia de Sánchez Mazas).
En cuanto a las actuaciones
todos los personajes están muy conseguidos, destacando a Ramón
Fontseré que realiza una perfecta labor de transfiguración para
interpretar a Sánchez Mazas. Pero son los personajes de Ariadna
Gil, una mujer indefensa y gastada a pesar de su juventud, que
el investigar el pasado le hace ver con más claridad el futuro,
y Joan Dalmau, interpretando a un viejo exiliado republicano aparentemente
desesperanzado pero que esconde bajo suya toda una enseñanza moral,
los que se hacen totalmente con la película ofreciéndonos un par
de secuencias antológicas.
Valentín
Barreiros