|
IMITACIÓN A LA VIDA
Año: 1959
País: Estados Unidos
Producción: Ross Hunter (Universal International Pictures)
Título original: Imitation of Life
Director: Douglas Sirk
Guión: Eleanore Griffin, Allan Scott
Fotografía: Russell Metty
Música: Frank Skinner, Sammy Fain, Henry Mancini
Intérpretes: Lana Turner, John Gavin, Sandra Dee,
Robert Alda, Susan Kohner.
A la pregunta planteada por los críticos franceses de Cahiers
du Cinéma "¿Qué es el melodrama?",
el máximo exponente de la Historia del Cine en la realización
de filmes de este género, Douglas Sirk, contestó:
" Es melo con drama, música con drama, drama con música".Y
aunque el director comenta que los entrevistadores no debieron quedar
muy satisfechos por la respuesta, él no pudo encontrar una
explicación más adecuada para definir un tipo de cine
que dominaba a la perfección.
El visionado de las grandes películas de Sirk
como Obsesión, Escrito sobre el viento, Sólo el
cielo lo sabe, Tiempo de amar, tiempo de morir, Imitación
a la vida, nos hacen concebir el melodrama como "una obra
dramática donde se reflejan las esperanzas, las frustraciones,
las angustias y los sentimientos más íntimos de la
clase media norteamericana de los años 50".
Uno de los filmes más representativos del
género melodramático es Imitación a la vida,
en ella Douglas Sirk nos ofrece una muestra de los dramas domésticos,
la desintegración social y las debilidades y contradicciones
de la América de los cincuenta. Relata la historia una mujer
(Lana Turner) que trata de sacar adelante a su hija contando con
la inestimable ayuda de su sirvienta negra (Juanita Moore), que
habrá de sufrir los innumerables problemas dados por su rebelde
hija Sarah Jane, magistralmente interpretada por Susan Kohner, en
un papel que le supuso el premio de la Academia a la mejor actriz
secundaria.
Imitación a la vida es una obra de
crítica social, donde hay blancos y negros, donde uno no
se puede escapar de lo que es. El tema principal de la película
plantea la difícil relación entre la sirvienta de
color y su hija, la cual no estando conforme con su condición,
decide renegar de su madre, de sus amigos, y de todo lo que la une
a su entorno familiar para huir a otro lugar donde nadie conozca
su procedencia. Es una historia que habla de la resignación,
del sacrificio, del amor de una madre que pese a todo está
dispuesta a dar la vida por su hija, aunque ésta haya tomado
un camino equivocado. Otro de los temas tratados es la ambición
por llegar a ser una gran estrella, que es el deseo más fuerte
del personaje interpretado por Lana Turner, aunque ello le cueste
sacrificar el amor de su vida con un fotógrafo interpretado
por John Gavin o signifique el no poder ver todo lo que quisiera
a su hija.
Sirk realiza una película compleja con unos
personajes llenos de contradicciones y con vidas atormentadas, donde
" aprovechando las más extremas pasiones realiza una
reflexión psicológica y social" poniendo al descubierto
los conflictos interiores que viven sus personajes.
En cuanto a la realización solamente se puede
calificar de exquisita, siendo a destacar el perfecto uso del Technicolor
en la fotografía Russell Metty, con la utilización
de unos colores pastel perfectamente conseguidos, acordes todo momento
con el estado de ánimo de los personajes. En cuanto a la
música está perfectamente elegida para resaltar los
momentos más dramáticos de la historia, logrando en
muchas ocasiones que la emoción se adueñe del espectador.
El "estilo" de Sirk es el propio
de un gran maestro, dominador del encuadre y la composición,
donde todos los movimientos de cámara son tan medidos y están
realizados con tanta suavidad que logra transformar una desesperanzada
historia.
Magníficos son los travellings siguiendo
a la sirvienta y su hija mientras discuten casi al término
de la película, o el ajustadísimo plano general que
nos muestra como Sarah Jane es agredida por su novio, por no hablar
del estremecedor plano de la muerte de Juanita con la fotografía
de su hija en primer término.
El final de la película es un "happy
ending" muy típico del Hollywood de los años
cincuenta, que consigue así dejar felices y satisfechos a
los productores y espectadores, pero que tras de sí encierra
una trágica historia sin salida, "un círculo
sin escape" de una tristeza infinita que hace buena la frase
de uno de los personajes de la película cuando afirma que
"nada puede curar un corazón roto".
Valentín Barreiros
|