Ir á Portada imprimir volta atrás

LA REGLA DEL JUEGO

Año: 1939
País: Francia
Producción: Nouvelle Edition Française
Título original: La règle du jeu
Director: Jean Renoir
Guión: Jean Renoir, Carl Koch, Camille François.
Fotografía: Jean Bachelet
Música: Mozart, Saint-Saëns, Johan Strauss
Intérpretes: Marcel Dalio, Nora Grefor, Jean Renoir, Roland Toutain, Mila Parély

El prestigioso director Jean Renoir está considerado juntamente con Orson Welles, como el padre del film moderno, puesto que su gran influencia se haría notar tanto en la Nouvelle Vague como en el Neorrealismo italiano. Suyas son conocidísimas películas como Los bajos fondos, La gran ilusión, La bestia humana, o la nombradísima El río.

La Regla del juego es una de sus películas más conocidas, ya que siempre se encuentra en las listas de preferidas por los críticos mundiales. Se trata de una producción francesa que se llevó a cabo cuando estaba a punto de comenzar la Segunda Guerra Mundial, para la cual se contó con un importante presupuesto para la época, pero que en el momento de ser estrenada, resultó un enorme fracaso comercial. Además durante mucho tiempo se dio por perdido este film, puesto que su negativo original fue destruido por los aliados durante un bombardeo. Hacia 1960 dos entusiastas admiradores del director que habían adquirido los derechos de La Regla del Juego, descubrieron 200 latas con material de trabajo de la película, y la restauraron, ofreciéndole su formato original excepto un minuto de diálogo que le falta.

La historia se sitúa en una mansión de campo, donde van los aristócratas a pasar sus ratos de ocio. La casa está dividida en dos partes, la de abajo, que es donde se sitúan los criados, y la de arriba, donde están las personas de la alta sociedad. "Arriba, lo más importante es mantener las buenas maneras y la educación, al mismo tiempo que encontrar un placer sexual en la infidelidad. Abajo las cosas son más sencillas, los criados se dejan llevar por sus pasiones sin reparo alguno". La película que se mueve entre la comedia y la tragedia, refleja una sátira sobre las clases dirigentes francesas llena de fantasía, humor del absurdo, amargura, y también chauvinismo.

En el aspecto técnico es una obra muy trabajada, contando con una magistral puesta en escena, donde destaca la escena final al estilo de tragedia griega. Por otro lado, en aquellos momentos Renoir ya comenzaba la utilización de la profundidad de campo, técnica que llegaría a su culmen de preciosismo y perfección en la película Ciudadano Kane de Orson Welles. También cabe mencionar las buenas interpretaciones de todos los actores del film, teniendo en cuenta la "equivocación" que tubo el director al elegir a los actores para los papeles que había escrito, lo que provocaría unos reajustes en el guión. Por suerte esta supuesta "equivocación" fue todo un acierto a la vista del fabuloso resultado final de la obra.

Valentín Barreiros