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BREVE ENCUENTRO

Año: 1945
País: Gran Bretaña
Producción: Cineguild
Título original: Brief encounter
Director: David Lean
Guión: Noël Coward, David Lean, Anthony Havelock Allan
Fotografía: Robert Krasker
Música: Segundo concierto de piano de Rachmaninov
Intérpretes: Celia Johnson, Trevor Howard, Stanley Holloway, Joyce Carey

Desde hace ya muchas décadas, una de las obras más mencionadas entre las favoritas de los cinéfilos es esta "pequeña" película de David Lean, que no cuenta con demasiados escenarios, al contrario que otras muchas de su director, uno de los más grandes realizadores de todos los tiempos, que cuenta en su haber innumerables obras maestras. Entre ellas destacan films intimistas como Breve encuentro, Locuras de verano (con una gran interpretación de Katharine Hepburn), o La vida manda, pero es mucho más conocido por grandes superproducciones histórico-literarias realizadas en Estados Unidos, lejos de su Gran Bretaña natal, como pueden ser; El doctor Zhivago, Lawrence de Arabia, El puente sobre el río Kwai o La hija de Ryan.

El argumento, que trata temas como la atracción por lo desconocido, la monotonía del matrimonio, las convenciones sociales, consiste en que una señora joven, casada y muy guapa, va periódicamente a la ciudad en tren desde su casa para hacer sus compras. Un día, en uno de estos viajes, se cruza con un apuesto médico, y desde ese momento nace una especie de atracción entre ellos, que sobre todo ella trata de retener. Hasta que un día el médico la invita a ir a un apartamento prestado por un amigo, y ella accede a la proposición.

Las interpretaciones rayan todas a gran altura, sobre todo las de los dos personajes protagonistas, que son capaces de mostrar todos los sentimientos, deseos, tensiones, preocupaciones y dudas que pasan por sus cabezas, y que además poseen una química especial que hace llenar la pantalla cada vez que coinciden en el mismo plano. En el aspecto técnico la fotografía e magistral, como también lo son las maravillosas escenas en la estación, donde la utilización de la iluminación es portentosa. La técnica de David Lean, así como su mano maestra se nota durante toda la película, mostrándose la portentosa habilidad de este director para crear escenas de un gran intimismo, intercalándolas con grandes momentos de tensión (por ejemplo la magistral secuencia de la despedida cuando la protagonista corre hacia el andén para suicidarse arrojándose a la vía mientras el tren se aproxima chirriando).

Por último señalar que como se ha mencionado anteriormente, esta es una de las más grandes obras maestras de la historia del cine, de la cual se han hecho varios remakes como Estación Términi (Victtorio de Sica) o Antes del amanecer (Richard Linklater), y una película que marcaría el futuro del cine británico, iniciando, o mejor dicho sentando las bases del futuro free cinema inglés.

Valentín Barreiros