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Año: 1953
País: Italia / Francia
Producción: Italiafilm / Junior / Sveva / Ariane / Francinex / SGC.
Título original: Viaggio in Italia
Director: Roberto Rossellini
Guión: Vitaliano Brancati, Roberto Rossellini
Fotografía: Enzo Serafin
Música: Renzo Rossellini
Intérpretes: Ingrid Bergman, George Sanders, María Mauban, Paul Muller

"Con la aparición de Te querré siempre, todos los films han envejecido de pronto diez años", era la afirmación realizada por el crítico y director Jacques Rivette en un amplísimo artículo, publicado en la revista Cahiers du Cinéma núm.46 de abril de 1955, donde exponía pormenorizadamente los motivos que le habían llevado a tal sentencia. Pero Rivette no fue el único en expresar su gran admiración por la obra del autor, ya que Rossellini fue uno de los padres espirituales de la Nuvelle Vague, influyendo decisivamente en la visión del cine que adoptaron los Godard, Truffaul, Rohmer, etc.

La película nos muestra la relación entre un matrimonio inglés que viaja hasta Italia para vender una villa heredada de un pariente en el golfo de Nápoles. La incomunicación, el aburrimiento, la monotonía, se ciernen sobre una pareja que no está acostumbrada a estar junta y no tiene aficiones comunes. Mientras Catherine (Ingrid Bergman) se dedica a visitar los museos de la ciudad, su marido Alexander intenta sin éxito tener una relación amorosa extramatrimonial. La pareja decide divorciarse tan pronto regresen a Inglaterra.

Es una película compleja, ya que nos cuenta una historia ya iniciada, y de la que no vamos a conocer su fin (ya que el presunto "happy ending" de la película se antoja como solución momentánea). Pero de una anécdota Rossellini realiza una obra de arte donde ofrece una nueva actitud del cineasta ante su obra, llenándola de tiempos muertos, utilizando una planificación sumamente innovadora "en donde la puesta en escena no está de manera absoluta al servicio de la narración", consiguiendo que el espectador se olvide de que está viendo una ficción y se limite a observar la realidad.

El proceso de rodaje de la película fue muy complicado, ya que el método de trabajo de Rossellini distaba mucho del de los estudios Hollywoodienses. El director se pasaba días enteros filmando a Ingrid Bergman paseando por museos napolitanos, o si se enteraba que iba a haber algún acontecimiento en un lugar cercano, allí iba con el equipo técnico y artístico a filmar. De esta manera, guiado por su intuición fue como logró planos y secuencias que quedarán para los anales de la historia del arte, siendo la más famosa de ellas la aparición de una pareja abrazada que había muerto calcinada siglos atrás en las excavaciones de las ruinas de Pompeya.

George Sanders que no entendía la forma de trabajar del director, "iba de depresión en depresión" e Ingrid Bergman, que por aquel entonces era la pareja del director, ya comenzaba a tener dudas en cuanto al proyecto. Pero Rossellini se entregó a fondo y dejando surgir todo su talento consiguió una película que cincuenta años después de su estreno sigue estando en todas las listas de las mejores de la historia, influyendo de una manera sustancial en las obras de futuros grandes cineastas.

En cuanto al resto de la obra de este genial creador cabe destacar que fue el padre (junto con Victorio de Sica) del neorrealismo italiano, con películas como Roma città aperta, Paisà, o Germania anno zero, evolucionando después hacia otro tipo de cine más espiritual con obras como Il miracolo, Giovanna d'Arco, Stromboli, o Europa 51.

Valentín Barreiros