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TU Y YO
Año: 1957
País: Estados Unidos
Producción: Twentieth Century Fox
Título original: An Affair to Remember
Director: Leo McCarey
Guión: Leo McCarey, Delmer Daves
Fotografía: Milton Krasner
Música: Hugo Friedhofer
Intérpretes: Cary Grant, Deborah Kerr, Richard Denning,
Deva Paterson
En una hipotética encuesta sobre las películas
más románticas de la historia, es muy probable que
Tu y yo no se encontrara entre los primeros puestos, y esto,
aunque injusto es posible debido al actual desconocimiento existente
sobre la figura del gran realizador Leo McCarey.
Durante la década de los 40 este director
estuvo muy bien considerado en Hollywood, lo que provocaba que algunos
de sus más ilustres compañeros de profesión
dijesen de él cosas como: "este tipo, Leo McCarey, es
el mejor" (Ernest Lubitsch), "el mejor director de cine
que he conocido se llama Leo McCarey" ( Howard Hawks), "
es el pimero entre nosotros" (Jonh Ford). Pero con el paso
de los años el olvido se apoderó de gran parte de
su obra, aunque muchas películas posteriores de gran éxito
son muy deudoras de su cine.
Cuenta en su filmografía con títulos
tan relevantes como Sopa de ganso, con los brillantes hermanos
Marx, La pícara puritana, película que supuso
su primer oscar como director, Las campanas de Santa María,
Siguiendo mi camino, que obtuvo siete oscar, y como no las
dos versiones de Tu y yo. Sin olvidarnos de que fue quien
tuvo la "feliz idea" de juntar al afamado dúo formado
por Oliver Hardy y Stan Laurel, realizando con ellos más
de trescientas películas cortas.
Tu y yo (An Affair to Remember) es el remedo
realizado por Leo McCarey en 1957 de una película suya anterior
(de 1939), que tiene el mismo título en español, aunque
en inglés se llamó Love Affair. El inicio y
el final del filme es similar, un hermosísimo plano de Nueva
York nevado, con clara referencia a las fechas navideñas.
Pero entre un plano y otro han trascurrido 115 minutos de película
que nos muestran el cambio trascendental en la vida de dos personas,
Nickie (Cary Grant), un famoso y despreocupado mujeriego recién
comprometido con una multimillonaria, y Terry (Deborah Kerr), una
mujer que mantiene una desapasionada relación con un hombre
al que no ama, que se enamoran a bordo de un crucero, quedando citados
para encontrarse en lo alto del Empire State Building pasados seis
meses para continuar su relación.
La primera parte de la película tiene un tono
de comedia sofisticada, que puede parecer "un poco anacrónica
ya para el Hollywood de 1957", pero que bajo mi punto de vista
es el contrapunto perfecto para una parte segunda puramente melodramática
donde los personajes tendrán que sufrir una serie de obstáculos
para alcanzar un "conmovedor y melancólico final feliz
en el último segundo, y además a crédito y
en precario".
McCarey trata muchos temas en esta película,
desde el mundo frívolo e irreflexivo que representa el personaje
de Nickie y sus relaciones de alta sociedad, hasta la vida aburrida
y monótona que vive Terry con su pusilánime amante,
pasando por la clarividencia y sabiduría dada por los años
a Janou, la abuela del protagonista, que es la primera en ver el
inicio del amor entre los protagonistas, diciéndole a Terry
al respecto "a mi no trates de engañarme , porque
es inútil; sé lo que vale mi nieto, a pesar de sus
defectos, y que le quieres ya, aunque te dé miedo reconocerlo".
Pero por encima de todo el gran tema de la película
es el amor, el amor con mayúsculas, "donde Nickie y
Terry no sólo se atraen , se gustan y se divierten juntos,
sino que llegan a respetarse, a perdonarse sus pasados respectivos,
a conocerse, a ayudarse, a permanecer unidos a la distancia y en
la adversidad, a aguantarse mutuamente cuando todo va mal, a confiar
el uno en el otro, o a recuperar la fe en él, a pesar de
las apariencias".
Se podrían escribir páginas y páginas
hablando sobre las virtudes de esta indiscutible obra maestra, mencionando
su magnífica "puesta en escena invisible",
que es una de las características de los grandes maestros
del Hoollywod clásico, del magnífico partido que McCarey
sabe sacar del formato CinemaScope, o del espléndido tratamiento
del color con el que logra un ambiente y una luz que te producen
una sensación puramente romántica. Pero lo mejor es
sentarse delante de una pantalla y dejarse llevar por las bellas
imágenes y la hermosa melodía de la canción
"An Affair to Remember" compuesta expresamente para la
película, mientras se disfruta de la compañía
de la persona amada.
Valentín Barreiros
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