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ANDANZAS DE UN GRANUJA

Título: Andanzas de un granuja.
Autor: Wilkie Collins.
Editorial: Ediciones de la Tempestad, 2003.
Formato: 185 pgs, 22 cms.
Traducción: Javier Solé.

Novela

“Mi existencia resultaba muy accidentada, ¿verdad? Antes de cumplir los veinticinco años había sido médico, luego caricaturista, pintor de retratos y de cuadros antiguos, y finalmente secretario de una corporación, y ahora, con la ayuda de Alicia, quería ver si me convendría algo relativo al matrimonio. Seguramente, Shakespeare pensaba en mí proféticamente cuando escribió tratando de “un hombre de su tiempo, que representa muchos papeles.” ¡Qué carácter apropiado para su obra hubiera tenido en mí si llega a ser contemporáneo mío!”.

COMENTARIO

“A rogue´s life” es el título original de “Andanzas de un granuja” también traducible como “Confesiones de un bribón” o simplemente “La vida de un pícaro”. Pero esta última acepción (“pícaro”) para “rogue” es la menos adecuada. Un término tan español difícilmente puede aplicarse al tipo de pillo inglés que describe sus peripecias en la obra de Wilkie Collins.

Existen desde luego algunas semejanzas con el género ampliamente desarrollado en la literatura del Siglo de Oro español pero podrían reducirse a meramente formales: la utilización del narrador en primera persona y la estructura lineal recorriendo el eje vital desde la infancia hasta la edad madura. Envuelto en un refinamiento propio de quien aspira a ser un caballero o cuyos orígenes le aproximan a ese status el protagonista se encuentra totalmente alejado del barriobajero, desarrapado y hambriento pícaro del XVII. Relata tribulaciones que muchos han vivido en su juventud sin transmitir la desesperación por la supervivencia y el desaliento tan típicos en un Lazarillo o un Buscón. No es más que un tarambana con una trayectoria descarriada. Tampoco tiene la necesidad de convertirse en un noble sino que busca como meta primordial el éxito pecuniario, algo realmente apropiado en una época en la que los valores del Antiguo Régimen están en decadencia y la industrialización y el capitalismo avanzan inexorablemente. Media el s. XIX y la piedra angular de la sociedad está representada por la emergente burguesía que alardea de puritanismo y honradez retrógrada.

El uso de la primera persona evidencia un objetivo: la aproximación al lector. El protagonista es un ser cercano que nos invita a compartir su vida y experiencias. Evita o se evade de responsabilidades sociales contraídas a través de los cargos políticos atribuidos a la nobleza e incluso reniega de su abuela, Lady Malkinshaw, a la que no aprecia como persona sino por su influencia social y los beneficios que reporta su posible herencia. Pero como granuja reconocido entabla una relación amistosa con su interlocutor porque exhala una sinceridad que se antepone a la hipocresía de la clase media-alta siempre constreñida por las normas del sistema impuesto. Ya desde un principio su claridad de expresión atrae la simpatía del lector.

Por añadidura, reconoce sus faltas con cierto tinte de ironía: “El corazón (el lector tal vez se extrañará de que yo pudiese tener corazón) me dio un salto.” Se trata de un vivalavirgen con buen fondo al que el amor termina por redimir.

Indirectamente podemos intuir la voz del autor en sus años jóvenes ya que nos encontramos ante una rareza singular en su bagaje literario. Wilkie Collins disfrutó de gran éxito con novelas totalmente opuestas a ésta. Animado por su amigo Charles Dickens se lanzó al mundo de la literatura con bastos folletines alejados de la sencillez que rezuma esta curiosa y atípica obrita. Está escrita desde el corazón, desde la sinceridad desnuda sin grandes pretensiones, logrando enganchar desde el primer párrafo y regalando frescura y humor.

El humor irónico está presente incluso en la utilización de los nombres. La mayoría se adecuan al carácter del personaje que denominan. Los hay rimbombantes como el de “Lady Malkinshaw”, rocambolescos como “Batterbury”, el cuñado irremediablemente avaro del protagonista, pseudorománticos como “Anabella”, la hermana de Frank cuya indolencia esconde un ser malhumorado e interesado, simples motes de rufianes como “prensa, lima” y sobre todo reveladores como el del doctor Dulcifer. El padre de la dulce (valga la redundancia) “Alicia Dulcifer” debe su nombre a una variación del demoníaco “Lucifer”. Es un ser inquietante, misterioso y a la vez afable y educado. Su apariencia, al igual que su nombre, es totalmente engañosa y ambigua. De talante sarcástico, llega a compararse jocosamente con el doctor Fausto, entregado al estudio de la ciencia pero relacionado con poderes diabólicos. Sin embargo el nombre del protagonista (“Frank Softly”) no denota tales ambivalencias sino que conlleva dulzura, cortesía y serenidad. Indudablemente ésas son sus características aunque a la vez juegue con otros rasgos como el desparpajo, el descaro y demás adornos anejos al sinvergüenza vividor. Para redondear la burla que se desprende de los nombres, Frank emplea como seudónimo “Tersites junior” donde se une un nombre que remite a la tragedia griega-género serio donde los halla- y el término inglés de origen latino “junior”. “Tersites” es además uno de los pocos personajes homéricos que carecen de grandeza heroica. Se trata de un hombre casi monstruoso falto tanto de atractivo físico como personal.

Está claro, no obstante, que el aspecto del protagonista se acerca al concepto general de un reputado caballero. Así se demuestra con el éxito alcanzado con su cuadro “Retrato de un noble” frente al rechazo que sufre la pintura de su cuñado, de apariencia prosaica.

La apariencia, el abolengo, la reputación, siguen marcando esta nueva sociedad anclada en las formas del pasado aunque haya perdido sus valores. Debido a ello, el autor realiza una disertación sobre el estancamiento del mundo del arte: “Por cada noble que estaba dispuesto a comprar una obra moderna genuina por poco dinero, había veinte que comprarían veinte cuadros antiguos de dudosa procedencia por elevadas cantidades.” Habla por boca de su personaje principal pero es evidente que las ideas expuestas son una denuncia apoyada por el mismo Wilkie Collins . El mundo del arte es puesto en duda y se presenta como un negocio lucrativo que se aprovecha del desconocimiento de la cultura, de la fe ciega en las antiguas escuelas y la huida ante los nuevos movimientos, frescos y renovadores, de los pintores jóvenes. Su discurso invita a dar una oportunidad a las nuevas generaciones.

La novela puede dividirse en dos partes claramente diferenciadas por la aparición de Alicia. La primera consiste en un breve paseo por la sociedad victoriana decimonónica contemporánea de Dickens, aunque su amigo y mentor es más denso y melodramático y compone un mosaico social más amplio. La necesidad de dinero lleva a Frank Softly a la cárcel donde conoce al caballero Jones, cuyos modales finos y su uso de la brutalidad marcan la trayectoria futura del protagonista. Allí saca provecho con una obra “Escenas de la vida en las cárceles modernas” que parodia las obras gráficas supuestamente realistas de la época. Después, trabajando en un taller para un judío típico, Ismael Pickup, se produce el punto de inflexión que le lleva a la segunda parte. Aquí el leit-motiv resulta ser el amor. Este sentimiento le redime pero también lo enreda, lo envuelve, lo sumerge en la aventura más propia de un delincuente. Y ni siquiera aquí resulta ser un verdadero rufián porque en realidad sólo se deja llevar, actuando no por iniciativa propia sino por la imposición de las circunstancias.

Como es de esperar en la época, la obra deja escapar un cierto regusto a ejemplaridad moralista. Se extrae un importante bagaje didáctico: la experiencia y la adversidad son las mejores maestras. Yo creo, sin embargo, que la verdadera enseñanza se encuentra en una frase lapidaria suavizada por el contexto cómico: “...la única institución del mundo que puede asegurarse que jamás desaparecerá es la locura humana.”

OBSERVACIONES
Características de la prolífica obra de Wilkie Collins son la intriga, el suspense, multitud de enredos y un marcado aire folletinesco que no evita gozar de una calidad literaria que le ha granjeado la admiración de escritores de renombre. La piedra lunar es su título más sobresaliente pero también cabe destacar:
Marido y mujer.
La dama de blanco.
El hombre de negro.
Sin nombre.
Antonina.
La hija de Jezabel.
El secreto de Sarah.
La túnica negra.
La reina de corazones.
La ley y la dama.
Señora o señorita.
La casa encantada.
Las hojas caídas.

ESTRELLA CASARES