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CINE O SARDINA

Título: Cine o Sardina
Autor: Guillermo Cabrera Infante
Editorial: Alfaguara, 1997
Formato: 517 pags, 23 cms.

Ensayo
"El final feliz fue inventado, como tantas otras cosas, por los griegos. Homero en La Ilíada creó el final terrible. A petición, en La odisea, originó el final feliz. Después de tantos tumbos y mujeres maliciosas, Ulises regresa a casa, a reunirse con su pareja Penélope, su hijo Telémaco y su padre Laertes. Es cierto que antes, de regreso, hace una carnicería de los pretendientes de su esposa. Pero eso es peccata minuta. La matanza no importa, lo que importa es que Ulises describe el lecho de su amada antes de volver a compartirlo. The End.
Que, ya ven, Hollywood parecía haberlo inventado"

COMENTARIO
Guillermo Cabrera Infante nos dejó hace unas semanas a los 75 años de edad. No está de más recordar su figura a través de algunos de sus libros. Su obra es extensa: Tres tristes tigres (Premio Biblioteca Breve 1964) Vista del amanecer en el Trópico, Ella cantaba boleros, Mea Cuba, La Habana para un infante difunto. La mayoría recrea la nostalgia por la Cuba añorada desde el exilio al que se vio empujado por el enfrentamiento con el régimen de Batista. También la mayoría se centra en otra de sus grandes pasiones: el cine. A este grupo pertenecen: Un oficio del siglo XX, Arcadia todas las noches, Puro Humo y, como no, la presente obra, Cine o Sardina.
Se trata de un extenso discurso fabricado por el cinéfilo impenitente a través de una visión apasionada, amable, humorística e hiriente a la vez. Todos los tópicos pasan a través del tamiz subjetivo de Cabrera Infante convirtiéndose en una relación de fantasmas presentes en el imaginario contemporáneo del ciudadano de a pie. Descomponiendo los mitos cinematográficos descompone la mitología de hoy, lo que ha venido a ser la nueva religión del s.XX, el alimento (la sardina), el opio del pueblo fabricado con dioses de carne y hueso, ídolos de barro adorados por una pléyade de fans fetichistas. Y esa "sardina" nutre los sueños de un Cabrera Infante niño todavía aún más necesitado de evasión que de alimento terrenal.
Él es el alter ego de un espectador privilegiado, pues junto a sus opiniones personales y preferencias siempre discutibles, narra sus experiencias con amigos cineastas como John Kobal, Néstor Almendros o José Luis Guarner (a quien dedica el libro), y también las peripecias surgidas de encuentros con figuras casi irreales (es el caso de Mae West o María Félix). En esos momentos resulta insólito que el simple mortal que representa el escritor pueda codearse con la estrella inalcanzable.
El cotilleo parece la base de esta estructura porque, al fin y al cabo, nadie puede sustraerse al encanto de la industria cinematográfica, no sólo al cine como arte y entretenimiento, sino a toda la parafernalia que envuelve al esqueleto del celuloide. Cabrera Infante hace de sus opiniones un divertimento. Juega con las palabras logrando la pirueta del doble sentido y la soronidad a un mismo tiempo. Basta ver algunos de los títulos salpicados de matices irónicos: "Cantinflas, que te inflas", "Beldad y mentira de Marylin Monroe", "Por quién doblan las películas", "Latinos y ladinos en Hollywood", "El indiscreto secreto de Pedro Almodóvar".
Escrito en 1997, junto al rescate de personajes hundidos en un casi completo anonimato (los españoles Fortunio Buonanova o Harry D´Arrast, por ejemplo), aparecen otros nuevos mitos como Quentin Tarantino, Sharon Stone, Melanie Griffith o Scorsese que, a pesar de la rápida caducidad de la máquina hollywoodiense, todavía nos resultan recientes.
En las últimas páginas encontramos un índice onomástico y de películas, práctico como guía que nos vale para introducirnos en cualquiera de los sinuosos y laberínticos párrafos de Cabrera Infante. Aunque preferible para cinéfilos conocedores de la mayoría de los nombres que salpican estas páginas, también muchos de los personajes (personalidades personajes) son reconocibles para el público menos entusiasta del cine.
Este es sin duda otro ejemplo de la continuidad del matrimonio (más o menos bien avenido) entre la literatura y el cine.