CRÓNICAS MARCIANAS
FICHA
Título: Crónicas Marcianas
Autor: Ray Bradbury
Editorial: Ediciones Minotauro, 1997, Barcelona
Traducción: Francisco Abelenda
Prólogo: Jorge Luis Borges
Formato: 263 pgs.
Novela
“Para el norteamericano común, lo que es
raro no es bueno. Si las cañerías no son como en Chicago, todo
es un desatino. ¡Cada vez que lo pienso! ¡Oh, Dios mío, cada vez
que lo pienso! Y luego... la guerra. Usted oyó los discursos en
el Congreso antes de que partiéramos. Si todo marchaba bien, esperaban
establecer en Marte tres laboratorios de investigaciones atómicas
y varios depósitos de bombas. Dicho de otro modo: Marte se acabó,
todas estas maravillas desaparecerán. ¿Cómo reaccionaría usted
si un marciano vomitase un licor rancio en el piso de la Casa
Blanca?”
COMENTARIO
El universo televisivo de hoy en
día ha desvirtuado algunos términos literarios, haciendo olvidar
su significado original. Un par de ejemplos son Crónicas marcianas,
que hace referencia directa al título de esta novela, y el otro
es Gran Hermano, ente omnipresente en la novela de George
Orwell, 1984.
Es destacable el hecho de que también comparten
otros elementos coincidentes: ambos fueron escritos en la década
de los años cuarenta, en plena postguerra, y ambos recrean un
futuro no demasiado lejano donde lo más sobresaliente es la evolución
del sistema social o del ser humano, y no los avances científicos.
Es por esto que Crónicas marcianas no es sólo un clásico
de la literatura de ciencia-ficción, sino que, alejándose de su
punto de partida, traspone al fascinante mundo de la era espacial
el reflejo de su propia sociedad .
La estructura de la novela es lineal pero
compleja por su contenido. Comprende varios historias, ordenadas
cronológicamente desde finales de la década de los 90 hasta el
año 2026. Sin embargo, no se trata de un libro de relatos ya que
sus diferentes personajes y situaciones están relacionados por
un hilo común: la conquista de Marte por parte de los terrícolas.
La reincidencia de algunos personajes, además de la atmósfera
encantada que envuelve a toda la obra, contribuyen a dotar de
unidad a un texto aparentemente fragmentado.
Esa atmósfera de encantamiento se mantiene
en cada uno de los relatos. Sorprendentemente, en el llamado “planeta
rojo” el color que prevalece es el azul. Las montañas, la lluvia,
los mismo marcianos son azules. Está presente en todo el ambiente,
resaltando así la índole espiritual e introspectiva que tiñe
este mundo aparte.
Los primeros textos desvelan el punto de
vista de los marcianos, con los que, después de una inicial extrañeza,
llegamos a simpatizar. Es una nueva perspectiva donde nosotros,
los habitantes de la tierra (y, concretamente, los americanos),
somos los extraños. Pero, paulatinamente, la visión de los colonizadores
se sitúa en primer plano, rescatando muchos aspectos de la realidad
contemporánea del escritor. Aparecen las preocupaciones del momento:
las consecuencias de la bomba atómica, el miedo que dio lugar
a la guerra fría, la expansión del imperialismo yanqui y de la
ideología capitalista, la pervivencia del racismo, la tiranía
de la mayoría, la imposición arbitraria de las leyes y la política
y, lo peor para un autor literario, la muerte de la libertad
imaginativa.
Borges, atraído por el carácter metafísico
del texto, escribe el prólogo, breve pero contundente, para una
novela que por su lenguaje, repleto de bellas imágenes, pertenece
a un nuevo género, el que podríamos llamar de ciencia-fantasía.
Porque , ¿acaso ese planeta Marte no es un trasunto de nuestro
propio mundo interior?
A medida que avanzan los relatos, el libro
se impregna de melancolía, y acaba dejando un resabio agridulce
de nostalgia, de decadencia, de ausencia y, quizás, de esperanza....
ESTRELLA
CASARES