EL MUERTO VIVO
Título: El muerto vivo
Autor: Robert Lewis Stevenson
Editorial: Espasa Calpe, S.A., Colección Austral, Madrid, 1965
Traducción: J. García Mercadal
Formato: 214 pgs, 18 cms.
Novela
COMENTARIO
“Este anciano caballero había pasado su vida errando a través de Europa, y al fin, como treinta años de leer el Caliganhi´s Messenger le habían cansado la vista de pronto, había regresado a Inglaterra para consultar a un oculista. Del oculista al dentista y de éste al médico es la gradación inevitable. [...] Era uno de esos viejos ingleses, banales y monótonos, que hemos visto cien veces entrar en el comedor donde estábamos comiendo: en Colonia, en Salzburgo o en Venecia. Todos los directores de hoteles de Europa conocen por sus nombres la serie completa de tales viajeros y, sin embargo, si mañana u otro día cualquiera desapareciese de golpe la serie completa, nadie la echaría en falta. En particular este viajero era de una inutilidad casi desoladora.”
COMENTARIO
Podemos encontrar esta novela con otras denominaciones. Unamos a El muerto vivo la de Aventuras de un cadáver y luego añadamos el título original ( The wrong box ) que se traduce literalmente como “La caja equivocada”. El resultado nos deja intuir fácilmente un alocado argumento basado en situaciones delirantes y extremas. Incluso casi podemos reconstruirlo a través de esos tres datos. Esto no es óbice para adentrarnos en una frenética trama debida a la maestría de un genio de la novela de aventuras. Todos tenemos en mente la impresión que dejó en nuestra infancia La isla del tesoro, Flecha negra o El señor de Ballantrae , historias encuadradas en lugares exóticos o en tiempos remotos que inevitablemente hacían volar la imaginación. A diferencia de las nombradas la presente se sitúa en la Gran Bretaña contemporánea de Stevenson quien no evita, sin embargo, envolvernos en el movimiento constante de la acción.
La toma de partida es una tontina, curioso juego o garante de seguro de vida (según se mire) según el cual los participantes aportan un dinero que solo será recuperado por el último de los supervivientes del grupo. Semejante inicio ya promete. A continuación el argumento se dirige hacia derroteros inesperados donde se dan identidades erróneas, continuidad de equívocos, juegos de disfraces, casualidades, nuevas personalidades y una amalgama de enredos que nos deja sin respiración. A ello contribuye la esmerada definición de los personajes. Todos ellos gozan de rasgos muy concretos: el avaro Mauricio Finsbury, mezquino y atribulado, cuya desconfianza no le deja vivir feliz; el casi permanentemente borracho pero alegre, imaginativo y despierto Miguel Finsbury; el tímido y apocado William Dent Pitman, arrastrado por la desbocada personalidad de Miguel; la vivaz, osada, ligera e intrépida Julia Hazeltine; el fallido o pretendido artista Juan Finsbury; el viejo Finsbury, jugador de la tontina, conferenciante obsesionado y entregado a su afición; el iluso y enamorado Gedeón Forsyth, etc... Está claro quienes de ellos atraen nuestra simpatía aunque ninguno sea perfecto. De alguna forma todos juegan las mismas cartas pero con distinta pretensión.
Aunque pasado por el tamiz del humor es evidente que los impulsos irracionales son el motor de los personajes. Impulsos aparentemente inofensivos que al final provocan el enredo. Hay un gran porcentaje de casualidad pero realmente pasiones como la codicia, la ira o la curiosidad son las que causan la mayoría de los actos al explosionar violentamente. Hasta en una novela tan optimista subyace la oscura complejidad del creador de Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
También bajo esa acción constante se entrevé una crítica solapada de todos los estados, desde el político hasta el literario (incluyendo a Rider Haggard, otro exitoso novelista de aventuras conocido sobre todo por Las minas del rey Salomón).
Existe un paralelismo entre las transacciones bancarias y el cadáver, objeto de cambio que enlazando y encadenando personajes que tratan de desembarazarse de tan comprometedor estorbo revela nuevos conflictos. El pobre es sólo eso, un objeto, un detonador y su vida después de la muerte parece tener más energía que su estancia en el mundo de los vivos.
Al final los inconscientes ganan. Aquellos que saben disfrutar de la vida superan al mezquino y aparentemente práctico. No estropeo nada dando a conocer esto porque en realidad el final... bueno, eso hay que leerlo. Es un canto a la vida despreocupada y desprendida cuando ya Stevenson agotaba sus últimos años en su adorado paraíso particular de los Mares del Sur.
Curiosidad nada aparte es saber que fue escrito en colaboración con su hijo adoptivo Lloyd Osborne el cual a su vez había inspirado siendo niño la inolvidable La isla del tesoro .
OBSERVACIONES
- He elegido esta edición antigua porque quizás su lenguaje obsoleto, lleno de erratas, con traducción literal de los nombres y otras particularidades le confiera un mayor encanto para los nostálgicos. Sin embargo, existen otras ediciones más acordes con los tiempos. La editorial Valdemar publicó recientemente una versión con el título de Aventuras de un cadáver .
Como la mayoría de las obras de Stevenson esta historia también fue llevada al cine. Dudley Moore, Ralph Richardson y Michael Caine protagonizaron la versión de 1966.
ESTRELLA CASARES |