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HAIKUS
Título: Haijin , Antología del jaiku
Autor: varios.
Editorial: Ediciones Hiperión S.L., 1992.
Traducción: Ricardo de la Fuente y Yutaka Kawamoto.
Introducción y notas : Ricardo de la Fuente.
Formato: 114 pgs, 20 cms.

Poesía
“El haiku es un poema que nace en el siglo XVI y que tiene su origen en el haikai, poema que podía tener 26, 50, ó 100 versos y que se componía en grupo. El iniciador escribía tres versos de medida 5-7-5 y a partir de aquí los demás recitaban dos versos heptasílabos, hasta que el poema se finalizaba. Los tres primeros versos se llamaban hokku y es lo que dará lugar al haiku.”

Choo no shita La lengua de la mariposa
Zenmai ni niru es como un muelle.
Atsusa kana. ¡Qué calor!
Akutagawa Rynunosuke.
Tsuki no yuki Luna de nieve
Ao-ao yami o que colorea de azul
Some ni keri. la tiniebla nocturna.
Kawabata Boshaa.
Tsuyu no yo wa El mundo es rocío,
Tsuyu no yo nagara el mundo lo es,
Sarinagara. Pero...
Kubayashi Issa.

COMENTARIO
Reivindicado y redescubierto en el último tercio del siglo XX, el haiku es quizás la más conocida de la expresiones poéticas provenientes de Japón. Su base es el minimalismo, donde menos es más y la mínima expresión, valga la redundancia, dice todo lo que le falta a mucha palabrería. Una imagen vale más que mil palabras pero unas pocas palabras pueden recrear imágenes con más profundidad y connotaciones que la imagen desnuda. Es el juego de la imaginación del lector. Su propio cerebro reconstruye un mundo a raíz de dos o tres notas, como una sinfonía inacabada.

Como ocurre con las grandes corrientes literarias los autores separados por el espacio y el tiempo comparten sin embargo una intrínseca relación. Es por esto que subyace una cierta conexión del haiku con la obra de Juan Ramón Jiménez no tanto en la forma como en el objetivo purista. En un contexto más cercano encontramos una obra gallega, “Os eidos” de Manuel María, que renueva, o repite o traspone a nuestras tierras el gusto por lo breve y sobre todo el acercamiento a la voz de la Naturaleza. Brevedad, concisión, curiosamente durante el siglo XVII Baltasar Gracián abogaba por “lo bueno, si breve, dos veces bueno” en el mismo momento en que el haiku alcanzaba su plenitud como poema independiente.

En la mayoría de los textos que se ha tratado el haiku, las traducciones hacen que pierda su esencia. Pero en esta editorial se utiliza una edición bilingüe que nos aproxima a la sonoridad del texto original. Desarrollados y explicados para el lector occidental, además se acompañan de ilustraciones tan delicadas como los propios poemas. La imagen y la palabra unidas con un solo trazo. Las notas situadas al pie del texto completan el significado que se escaparía a nuestro entender si no supiéramos ciertos detalles de la vida de cada poeta. Para redondear este acercamiento, al final del libro aparecen breves apuntes autobiográficos de 20 haijin o poetas especializados en el haiku. Y tampoco debemos olvidar la reseña de otras obras de este mismo género.

En cuanto a la temática, el amor por la naturaleza y su valor imperecedero a través del leit motiv de las estaciones es la columna vertebral del haiku. Se evocan instantes de serenidad plena, congelados en el tiempo, captados o cazados en un momento fugaz y a la vez eterno. Las estaciones son un tema recurrente imprescindible. Su ciclo repetitivo muestra inmejorablemente el regreso a un momento en el pasado siempre revivido y latente aún hoy. Y es tal la fuerza de tres pequeños versos que podemos percibir el pálpito de los sentidos. Una simplicidad intensa que llega a enganchar, dejando un resabio de dulzura permanente y ¿estática? No, yo diría más bien fluctuante. El éxtasis en un segundo infinito.



Título: Haikus de las cuatro estaciones.
Autor: Matsuo Basho.
Editorial: Miraguano Ediciones, 1986.
Traducción e Introducción: Francisco F. Villalba.
Ilustraciones: Zen Taisen Deshimaru.
Formato: 91 pgs, 19 cms.

Poesía
No he podido evitar un apunte sobre Matsuo Basho, la figura más representativa, el verdadero creador, que-¡cómo no!- centra su temática en las estaciones. Si te engancha el haiku, no dejes de leer este pequeño librito con varios ejemplos de sutil delicadeza, quizás los más hermosos por su frescura y perfección.

“Estoy en Kyoto ¡De qué árbol en flor
Cuanto canta el cucú no sé
Soñando con Kyoto. Pero qué perfume!
   
El rayo El sonido de la campana
Desgarrando la noche negra Se expande en la bruma
El grito de la garza. Del alba.
   
Dios está ausente No olvides nunca
Las hojas muertas se amontonan el sabor solitario
Todo está desierto. Del rocío blanco.”

OBSERVACIONES
Este comentario es sólo una invitación a una toma de contacto con el haiku, pero aquél que quiera profundizar en su historia y desarrollo, conociendo las fuentes de las que bebe, como el Budismo y otras corrientes, puede encontrar un extenso y magistral ensayo titulado El haiku japonés: historia y traducción: evolución y triunfo del haikai, breve poema sensitivo, de Fernando Rodríguez-Izquierdo.

ESTRELLA CASARES