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LA POLILLA Y LA HERRUMBRE

Título: La polilla y la herrumbre.
Autor: Mary Cholmondeley.
Editorial: Periférica, 2008.
Traducción: Ricardo García Pérez.
Formato: 201 pgs, 17 cms.
Novela

“Encima, dobladas cuidadosamente, había algunas indicaciones escritas para hacer labores. Cuckoo jamás bordaba. Janet las levantó y miró debajo. ¿Dónde estaba el paquete atado con cabello? No se veía por ninguna parte. Había una serie de cartas atadas con holgura. ¿Serían esas? Evidentemente, nadie las había tocado desde hacía mucho tiempo, ya que se habían depositado en ellas la mugre y la niebla del aire de Londres. Janet secó con su pañuelo la que cubría el montón y aparecieron con claridad unas cuantas palabras: “Cariño mío. Mi tesoro”. Su pañuelo había tocado algo suelto en la esquina del cajón. ¿Pudo este rizo oscuro y apolillado haber sido en otro tiempo el cabello rubio de Cuckoo? Incluso mientras lo miraba, salió de él una polilla arrastrándose lentamente sobre la superficie de la carta y abriendo sus alas en desuso. Se arrastró sobre la plata apergaminada y herrumbrosa y echó a volar por la habitación.”

COMENTARIO
La polilla y la herrumbre es la oportunidad de descubrir a una escritora prácticamente desconocida en España. Mary Cholmondeley lo escribió en 1911 pero su publicación en español por vez primera ha tenido que esperar hasta este año. Su autora era amiga del genial Henry James, y aunque tímida y poco relacionada con la parte mundana del ambiente literario de la época fue una de las representantes de la corriente New Woman, germen del movimiento sufragista que se extendió por la Inglaterra de principios del siglo XX y que promovía la independencia femenina y sobre todo su derecho al voto.
Los críticos la equiparan con Jane Austen no sólo por su afán feminista si no también por la agudeza de los diálogos, la preferencia por el ambiente de la nobleza o la burguesía rurales, y la trama girando en torno a un motivo principal: el matrimonio de las protagonistas. Pero a estas alturas han pasado cien años desde la publicación de Orgullo y prejuicio, Emma o Sentido y sensibilidad y en consecuencia se han producido diversas variaciones. Despuntan aquí y allá las pinceladas humorísticas de un narrador extradiegético que imprimen un toque muy personal. La mirada aparentemente amable de la Austen ha derivado en una mayor mordacidad y el papel de la mujer se aventura hasta la posibilidad de evitar el matrimonio como única salida. Como en la obra de Jane Austen, la apariencia romántica es engañosa, errónea para algunos lectores que confunden el sentimentalismo exacerbado con la sensibilidad discreta.
Por otra parte, Mary Cholmondeley comparte cierta cercanía estilística con Henry James. Al igual que en las novelas de su amigo, lo que realmente importa son los cambios internos provocados por los hechos. La serie de acontecimientos es escasa y sin embargo, la narración no es lenta ni aburrida, nos atrapa hasta el punto de que no podemos dejar de leer para saber la resolución de la trama. El modo de pensar y el actuar resultante fundamentan el ritmo narrativo.
Un momento puntual en la vida de los protagonistas, un detalle anecdótico casi, pero crucial y determinante, se convierte en el detonante de los acontecimientos. El pasaje que he seleccionado forma parte de ese momento. Por supuesto no voy a describirlo al completo porque la obra perdería parte del interés para el lector, pero llamo la atención sobre él no sólo por tratarse del punto clave de toda la acción si no también porque recrea una imagen casi metafórica del título del libro. La polilla y la herrumbre hace referencia a un versículo bíblico del Evangelio de San Mateo donde se nos recuerda que los bienes materiales son fungibles resultando inútil acumular riquezas sobre la tierra. Por lo tanto, el ser humano debe preocuparse de los bienes espirituales. Curiosamente, el hallazgo que realiza Janet en el escritorio de Cuckoo nos remite a la polilla que se alimenta del papel donde se guarda el pasado y a la herrumbre de la plata donde se guarda ese papel, además de la degradación física experimentada por un elemento corpóreo de Cuckoo.
Contraposición entre el carácter divergentes profundo de Anne y el plano, liso, elemental pero honesto de Janet. También otra mujer: Cuckoo, el detonante de toda la comprometida situación que no tiene nada que ver con ellas.
En las obras de Mary Cholmondeley se produce siempre un golpe final gracias a un desenlace inesperado que es a la vez consecuente y se perfila cuidadosamente sin cometer ninguna incongruencia. El tema central reside en la verdad (más correctamente en la conservación y la lucha por la verdad) y nos acerca al verdadero amor, aquel que se reconoce en los momentos críticos. Pero no nos equivoquemos: Cholmondeley no se pliega al maniqueísmo fácil, al contrario, nunca juzga implacablemente: las reacciones de los personajes son coherentes y como resultado, aunque no justificables sí son comprensibles. Cualquiera de los personajes creados por la autora está definido por cualidades y defectos: el rudo pero noble millonario Stephen, el inquietante pero fiel “Mono” Brand, el encantador y egoísta Fred, el simple y superficial George. Ello también afecta a sus dos protagonistas: Janet y Anne. Tanto una como la otra pueden atraer simpatías o antipatías por parte de los lectores. Sus características en principio divergentes (Anne es una mujer de mundo aparentemente distante pero muy profunda, Janet es su antítesis, elemental a la vez que honesta) no impide su encuentro en el plano moral. La otra mujer en discordia, Cuckoo, no sólo es interesante como detonante de la situación que compromete a Janet sino como retrato de un tipo femenino contrapunto de las protagonistas.

OBSERVACIONES:

Red pottage es la obra más prestigiosa de Mary Cholmondeley. De marcado carácter autobiográfico, tuvo un gran éxito a principios del siglo pasado.

ESTRELLA CASARES