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LIBRO DE MAL AMOR


Título: Libro de mal amor.
Autor: Fernando Iwasaki Cauti.
Editorial: RBA Libros S.A., 2001.
Formato: 154 pags, 24 cms.
Narraciones

“A las doce menos cuarto del día siguiente llegué aún confuso y enamorado a la capilla de Marconi. Camilla me aguardaba en la puerta en compañía del padre Harold, quien repartía bendiciones entre los chiquillos que picoteaban sus manos como palomas engominadas. Aquella bienvenida tenía un algo de simulacro de Jesus Christ Superstar, pues el coro de la parroquia me recibió al son de salmos y canciones de Mocedades, mientras Camilla me saludaba con el mismo regocijo empalagoso y postizo de sus compañeros. Para mi estupor, el propio padre Harold abrió los brazos y me estrechó como si fuera Lázaro recién salido del hoyo, y así entramos entre aleluyas y hosannas. No sabía si sentirme como el burro de la flauta o como el burro del Domingo de Ramos, pero un burro al fin y al cabo.”

COMENTARIO

Como ensayista y profesor de historia en varias universidades, este peruano afincado en España no puede evitar reflejar la intensa huella que el estudio de la literatura ha dejado impresa en sus escritos. En su obra las referencias literarias y los homenajes a distintos géneros, a sus tópicos y características, a las obras clásicas o paradigmáticas, se derraman por doquier. Si a ello le sumamos el toque “Iwasaki”, es decir, la utilización constante de juegos de palabras y el humorismo omnipresente, la combinación es un “divertimento” lingüístico alegre y dinámico. Ambos elementos han dado lugar a una serie de títulos: véase por ejemplo, su novela “fantástico-erótica” Helarte de amar o los inquietantes cuentos, breves pero impactantes de Ajuar funerario.
Aunque su apellido reconoce sus raíces japonesas, no nos engañemos, su prosa ha nacido de un latino juguetón y soñador. Fernando Iwasaki es un malabarista de la palabra que demuestra tal gusto por las variaciones terminológicas, por las recreaciones literarias y por la diversidad de las connotaciones que entretiene bajo un prisma de ligereza y humildad.
La literatura no tiene porqué ser pesada. Como él mismo comenta: “Desde que tuve mi primera experiencia textual estoy a favor del texto libre, de las relaciones textuales sin compromiso, del texto por el texto y de la literatura homotextual, bitextual o heterotextual. Y es que servidor no cree en la escritura como texto de representación, sino como texto de presentación.”.
El juego comienza inmediatamente con el título del libro. Si Helarte de amar remite a El arte de amar de Ovidio, Libro de mal amor retrocede, como no, hasta el Libro de Buen Amor. Esta obra destacada del siglo XIV, firmada por Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, advertía a los jóvenes de la época sobre las calamidades que el amor mal llevado solían provocar. Tenía de todas formas, una finalidad un tanto ambigua. Por lo pronto, la intención de Iwasaki no es la misma. Pero aún así, la estructura busca un paralelismo con el modelo original. Para ello, precede cada uno de sus relatos con una estrofa sacada de la obra medieval, que, de alguna manera está relacionada con la historia que a continuación se narra. Iwasaki aborda con sencillez, sin tapujos ni vergüenza, un rosario de fracasos amorosos, que por amores fracasados resultan más interesantes. El final feliz no interesa y hasta empalaga, y el final triste o desgraciado deprime. ¿Qué mejor que un final inacabado con toques de jocosa perseverancia?
Protagonista inequívoco de desventuras con declarados tintes autobiográficos, se convierte y metamorfosea, con más pena que gloria (para mayor disfrute o regocijo del lector- ¡que crueles acostumbramos a ser con los sufridos enamorados!-) en el torpe e intrépido patinador, el candidato progre en unas elecciones universitarias, el católico beato, el judío iniciado, el profesor deseoso y deseado y el valiente que enfrenta sus miedos para conquistar a Carmen, Taís, Carolina, Alicia, Camille, Alejandra, Ana Lucía, Rebeca, Ninotchka e Itzel. Nos plantea diez historias, diez transformaciones por obra y gracias del amor desesperado desde los once años hasta los veintitantos y finalmente, nos ofrece una vuelta nostálgica a la época del enamoramiento sin miramiento, a esos años 70 y 80 cuyas referencias a la cultura y la moda pop nos invade de añoranza feliz. Flirteos, escarceos sin éxito y todas las artimañas posibles para cazar a la pieza deseada. ¿El fin justifica los medios? Estos medios tan imaginativos sí justifican su lectura.

OBSERVACIONES:
-En la actualidad Fernando Iwasaki Cauti trabaja como columnista del periódico ABC. -Su más reciente galardón ha sido el VI Premio Algaba 2008 con el libro Republicanos. Cuando dejamos de ser realistas.

ESTRELLA CASARES