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VIDAS IMPROBABLES
Título: Vidas Improbables
Autor: Felipe Benítez Reyes
Editorial: Visor Libros, 1996, Colección Visor de
Poesía
Formato: 97 pags
Poesía
"MIGUEL FONSECA, POETA TRADICIONAL
Miguel
Fonseca (Olvera, 1953-Utrera, 1989) fue abogado, lector de cancioneros
y amigo de la flamenquería, el noctambulismo y las mujeres
casadas. Publicó varios pliegos de poesía, todos ellos
en ediciones privadas que hoy deambulan por librerías de
lance. Su afición al cante, a las discusiones taurinas y
a la rima fácil no le impedía vestir con aire inglés
ni ser aficionado a las películas de ciencia-ficción:
un complicado oximoron.
Miguel Fonseca halló la muerte en una mala curva de la carretera
de Utrera famosa por ser escenario de fenómenos ufológicos,
al decir de algunos vecinos. En su tumba puede leerse el epitafio
que redactó cuando tenía veinte años:
Amaba tanto la vida
que la vida me dejó,
como un mala querida.
ARTE MENOR
1
Su boca es como un verso.
Es de música y viene
desde el recuerdo.
2
Es falso que el recuerdo
sea la vida.
La vida es otra cosa
más retorcida
3
En la Calle del Olvido
me prometía
una noche a su vera.
Aún espero ese día."
COMENTARIO
Este es un ejemplo, no el más relevante, pero sí una
clara muestra de la estructura que engarza este poemario, antología
de varios poemarios inexistentes.
Benítez Reyes arranca retazos de obras que nunca existieron,
de autores que nunca vivieron y que ahora, gracias a su pluma, toman
cuerpo y se realizan a través de una poesía reinventada.
Acompañados de una biografía básica abreviada,
también sazonada con los ingredientes fundamentales para
conformar vidas no tan improbables, los convierte en seres verídicos,
totalmente independientes y se relega a sí mismo al segundo
plano de mero trascriptor.
Así descubrimos figuras tan dispares como: Paul Chase, el
extranjero que amó España al sufrir con ella la Guerra
Civil; Amita Lo, mezcla exquisita de francesa y oriental; Servando
Montes, de obra inacabada (nunca escribió mas de tres versos
por poema) debido a su rotundidad verbal; Pau Rinkel, el catalán
rockero y vividor, cuyas letras delincuentes salen de la voz de
la calle; Lucas Villalba, cuyo tema único, el asesinato,
hace sospechar de su posible autoría criminal, etc, etc...
hasta completar la lista y así completar las diversas dimensiones
del poeta, como nos indica la cita final: "¿... pensáis
-añadía Mairena- que un hombre no puede llevar dentro
de sí más de un poeta? Lo difícil sería
lo contrario, que no llevase más que uno." A.M.
Al padre común de todos ellos se debe la antítesis
de la originalidad alimentada del plagio. Nada menos que once poetas
se saca del bolsillo interior (o, mejor, de la chistera) llegando
a su punto álgido con la creación del máximo
plagiador: el falsificador Rogelio Vega. Utilizando a éste
último como excusa literaria, hace un repaso de la Poesía
universal (Keats, Leopardi, T.S. Eliot, Emily Dickinson) logrando
el interés de neófitos (para descubrir a dichos autores)
y de eruditos (para comparar entre la verdadera obra de los mismos
y la obra inventada por Benítez Reyes a través de
Rogelio Vega). Y todo ello impregnado de un humorismo que raya en
la ironía chulesca. Imposible aburrirse con este pequeño
libro de poesía, porque, si en la variedad está el
gusto (y este es un libro variado), añadiéndole comicidad
acaba siendo un verdadero disfrute.
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