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LIBRA (24/25 de septiembre-22/23 de octubre)


Símbolo: la balanza
Planeta regente: Venus
Elemento: aire
Características: séptimo signo del Zodíaco, cardinal, positivo/masculino.
Cualidad fundamental: la atracción del amor.
Personalidad: de sonrisa encantadora, son muy sociables y extravertidos, buscan la armonía y el equilibrio, melómanos, con gran talento artístico y musical propio, refinados, les gusta rodearse de cosas bellas, muestran buen gusto en el vestir, odian los conflictos, son indecisos, románticos, comunicativos, y necesitan mucho relacionarse lo que les convierte en grandes conversadores.

Personaje literario de este signo: Oscar Wilde (1854-1900)

Todo aquel que conoció a este escritor irlandés en vida se encontraba con el típico dandy, cuidadoso en su apariencia física ,aunque lejos de los cánones de belleza establecidos, y a la vez ingenioso, agudo y perspicaz. Su atrayente personalidad no dejaba indiferente a nadie,al igual que su variada obra, desde los escandalosos estrenos como dramaturgo (El abanico de Lady Windermere, Salomé) hasta la delicadeza de sus cuentos (El gigante egoísta, El príncipe feliz) , pasando por su obra más famosa, la novela El retrato de Dorian Gray, reflejo de la atmósfera decadente de finales del siglo XIX. Su encanto natural no le evitó, sin embargo, la amarga experiencia de ser encarcelado por el delito de homosexualidad cometido en la persona de Sir Alfred Douglas. Después de dos años en la prisión de Reading, Oscar Wilde no volvió a ser el mismo, y murió en París arruinado y desencantado.
Otras obras: La importancia de llamarse Ernesto, La Balada de la cárcel de Reading, De Profundis.

EL VIOLINISTA DE HAMELIN

No volverá a ocurrir. Lo juro. Me lo juro. Ni mi cuerpo ni mi mente podrán soportarlo una vez más. Y no digamos mi bolsillo. Sobretodo por el bien de él lo digo, que es mi bien.

Todavía siento hoy los resabios de la resaca. Aún ahora mi cabeza parece que va a estallar, y eso que han pasado varios días desde la última vez.

¿Y cuánto desde la primera? Umm... creo que no recuerdo el día exacto de mi primer encuentro con esa especie de ilusionista melódico. Lo que no consigo olvidar es la fascinación de aquel momento. Siguiendo el lamento de un violín me encontré con una imagen ciertamente única. Un bohemio tocando en una de las calles del centro de la ciudad. ¿qué no es algo extraordinario? Dicho así, no. Para entenderme habría que estar allí, contemplando a aquel hombre atemporal y eterno, de imagen atípica, mezcla de hippie y aristócrata, el sombrero ladeado, las ropas huérfanas de sastre pero elegantes y nada estridentes, la pulcritud en los finos dedos de músico reencarnado desde tiempos inmemoriales, pero sobretodo y ante todo la inaprensible y persistente magia emanada de las cuerdas de su violín. Tan inaprensible que nunca logro hartarme de ella, tan persistente que resuena constantemente en mis oídos.

Doy la vuelta a la esquina y allí está. Con su aire de encantador de serpientes. O mejor no, su añeja figura me recuerda más al flautista de Hamelín, cambiando su instrumento engatusador, como no. Eso es lo de menos. La atracción que despide es igual de fuerte. Me invita, me incita como a un niño curioso. O mejor no, quizás me parezco más a un ratón empujado directa e inconscientemente hacia su final. Sí, un ratón. Eso soy yo. Hombre o ratón. ¿Cuál de los dos es mi esencia? Debo decidirme. Hombre o ratón. Ratón felizmente guiado hacia su tragedia. Hombre osado, encarándose ante su destino.

Me decido. Hombre. Me acerco y, a modo de saludo, deslizo unas monedas en la funda extendida sobre la acera. No me dice nada y sigue tocando. ¿Por qué no dice nada? Se limita a regalarme su sonrisa. Una sonrisa peculiar la suya. Las hay más perfectas, eso sin dudarlo. También más hermosas. Pero no puedo negar que me cautiva esa luminosidad que desprende. Embobado, espero. Pero él no parece interesarse por mí. Mejor. Menor dificultad para evitarlo. Continúo mi camino y entonces:

-¿Hacen unas cañitas?- el violín ha dejado de sonar y la sonrisa se amplia hasta límites insospechados.
-Pues... no te diría que no, pero estoy a dos velas- me sincero.
-No te preocupes, invito yo. Hoy la cosecha ha sido buena.- me muestra orgulloso la funda del violín repleta de calderilla.
Levanto la vista y observo la candidez de su mirada. Parece imposible que a mitad de la noche se convierta en un Mr.Hyde-loboferoz-crápulaimpenitente. Quizás yo lo haya soñado. Hay tanta serenidad en sus gestos...
-Está bien, pero no voy a abusar de tu generosidad. A la segunda invitaré yo.
-Mejor a la quinta, ¿no?
-Bueno, pero sólo por esta vez. Que quede claro.
-Por supuesto.
Se agacha y guarda en la funda su instrumento laboral. Por desgracia esa no es su única arma de seducción. Sé que la calderilla no llegará ni para la segunda copa. Y entonces comenzará mi placentero calvario. Él hablará y yo pagaré. De muchas formas pagaré. Pero repito, sólo será por esta vez. Que quede claro.

ESTRELLA CASARES