TRIQUINOSIS
La triquinosis es una enfermedad
causada por la ingestión de carne con quistes de un parásito llamado
Trichinella spiralis, el cual cuenta con varias especies
o subespecies de características diferentes, no en cuanto a morfología,
pero sí en infecciosidad para determinados huéspedes o en resistencia
a las temperaturas bajas.
Es un parásito frecuente en las
ratas y que, al ser ingeridas por los cerdos o por consumir basura
con deyecciones infestadas, puede ser transmitido a aquéllos y
de aquí al hombre al consumir carne de cerdo cruda o insuficientemente
cocinada. Otros animales que pueden transmitirlo son los jabalíes,
los venados, tejones, etc.
Es un gusano nematodo no apreciable
a simple vista (mide de 2 a 4 mm. de largo y 0,05 mm. de diámetro)
y de vida intestinal. Tras la cópula, los machos son eliminados
por las heces y las hembras penetran en la mucosa del intestino,
donde ponen más de 1000 huevos de tamaño similar a un glóbulo
rojo de la sangre. Posteriormente las larvas penetran en los capilares
sanguíneos desde donde llegan al corazón tras circular por vasos
más grandes y de ahí a todo el cuerpo. Se asientan en los músculos,
preferentemente en intercostales, diafragmáticos y en la lengua,
donde se desarrolla una cubierta quística como reacción a su nuevo
emplazamiento. Estos quistes son parecidos a un limón y encierran
una larva de forma espiral. Las larvas permanecen viables en los
quistes durante años y continuarán su desarrollo cuando sean ingeridas
por otro huésped. Cuando se consume la carne cruda (músculo) con
estos quistes, los jugos digestivos liberan las larvas, que se
hacen maduras sexualmente una vez alcanzado el duodeno del intestino
delgado y vuelve a empezar el ciclo. Aún así, si las larvas pasan
a través del tracto digestivo y son eliminadas por las heces,
son también infectivas para otros animales.
En los animales, tanto salvajes
como domésticos, esta infestación no produce prácticamente síntomas.
En el hombre acaba el ciclo en
la fase de quistes musculares produciendo dolores de tipo reumático
e incluso dificultades respiratorias y de deglución pudiendo llegar
a ser fatal. En la fase intestinal produce enteritis catarral
febril, con dolores abdominales, diarrea, náusea y vómitos. En
la fase de migración por los vasos sanguíneos produce manifestaciones
como edema facial o dolor de cabeza. El diagnóstico se hace por
demostración de anticuerpos frente a Trichinella.
La inspección por veterinarios
de las carnes de cerdos, jabalís, caballos y otros animales que
pudieran tener este gusano, mediante triquinoscopia o por digestión
artificial, es eficaz para evitar la enfermedad humana. En EEUU,
toda la carne se procesa mediante calor o congelación con el fin
de impedir la infestación por Trichinella spiralis spiralis,
considerada como la subespecie más frecuente en cerdos, aunque
hay que decir que la congelación no siempre inactiva todas las
triquinas en otras carnes que no sean la del cerdo.
Félix Afonso Feijóo,
veterinario